The walkway around the carport was dissipated with broken, long and weighty ice icicles, when frozen onto the edge of the carport rooftop. I was nevertheless eleven-years of age in those days, back in the colder time of year of 1958, and I had heard how cool metal or iron, would freeze an individual’s tongue onto its surface, as fast as the applaud of an eye. I was brought into the world with an inquisitive nature in fact, and this was very captivating, yet to me doubtful. So of all things, I put my tongue onto the door handle of the carport entryway, it must had been five under zero out. Also, it froze onto it, speedier than I could spit.

I began to pull, or attempt to pull away, however my tongue would not delivery from the metal handle, thus there I stood, similar to The Hunchback of Notre Dame, hunkered down almost on twisted knees, imploring my sibling Mike, that he would go along soon and make all the difference (I required not any more confirmation, it worked).

As I stayed in this situation for ages it appeared, this brought up the issue, that certainly my sibling Mike would ask, “Why… would somebody accomplish something as senseless as this?”

I mean it was cruel climate, a Minnesota winter isn’t anything to snicker about, for it is a suffering encounter, every single year.

I hadn’t the appropriate response other than, ‘To check whether it worked.’

At the point when my sibling appeared, he said, “Don’t you have better activities,” a facetious inquiry obviously.

Furthermore, I just asked he’d pick up the pace, and go bring some warm water, which he did, and pour it over my tongue, which he did, however rather than simply my tongue, it went everywhere all over and mouth and afterward onto the handle, “Goodness!” I cried “it’s free!” and that was that, and it merited the extra wetness I needed to bear-it just got somewhat chaotic there’s nothing more to it.

My sibling, Mike, who is long term more established than I, taken a gander at me with his exceptional eyes, cautiously, “How long you been that way?” he addressed.

¨There came a secretive interruption from me, at that point a progression of “I don’t have the foggiest idea (s).”

We both traded a funny look, I think my face apologized mutely for occupying his time, and as he strolled up those stone steps, his back to me, on the way to our home, he giggled shaking his head, option to left (and in a like way, I shook my shoulders all over).

Composed on the porch rooftop, Lima, Peru 1-19-2009, Dedicated to Mike E. Siluk.

Spanish Version

La Lengua Congelada

((Un episodio de Chick Evens, 1958, San Pablo, Minnesota)(un cuento muy corto))

La acera alrededor del garaje estaba esparcida con carámbanos rotos, largos y pesados, de hielo una vez congelados al filo del techo del garaje. Yo tenía sólo once años de edad en ese entonces, allá en el invierno de 1958 y había oído cómo el metal o hierro frío congelaría la lengua de una persona en su superficie tan rápido como el parpadeo de un ojo y esto period bastante fascinante, pero todavía no probado por mi. Yo había nacido con una naturaleza curiosa de verdad. Por eso, puse mi lengua sobre la perilla de la puerta del garaje, afuera debió haber estado en quince grados centígrados bajo cero, y ésta se congeló sobre la perilla más rápido de que pudiera escupir.

Empecé a jalar, o traté de jalarla fuera, pero mi lengua no se soltaría de la perilla de metal, y por eso allí estuve, como el jorobado de Nuestra Señora, doblado hacia abajo con mis rodillas dobladas, rezando para que mi hermano Mike viniera right now y me salvara el día (no necesitaba más pruebas, esto funcionaba).

Mientras permanecía en esta posición, que parecía una eternidad, una pregunta surgió, que seguramente mi hermano Mike preguntaría: “¿Por qué…alguien haría algo así de tonto?”

Quiero decir que time un clima duro, un invierno de Minnesota no es nothing como para reírse, porque es una experiencia dura, tasks los años.

No tenía otra respuesta que: “para ver si funcionaba”.

Cuando mi hermano Mike apareció, él dijo: “¿No tienes mejores cosas que hacer?” una pregunta retórica por supuesto.

Y yo sólo rezaba para que él se apurara, y echara agua tibia sobre mi lengua, lo que él lo hizo, y me echó agua sobre mi lengua, y no sólo en mi lengua sino en toda mi cara y boca y luego en la perilla, “Ah” grité “está libre” y esto fue task; valió la pena la mojada adicional que tuve que soportar-solamente estuvo un poco desordenado, eso es task.

 

Mi hermano Mike, quien es dos años city hall leader que yo, me miró con sus intensos ojos, cuidadosamente, “¿Cuánot tiempo has estado así?” él preguntó.

Allí vino una pausa misteriosa por mi, luego una sucesión de “no lo se…”

Ambos intercambiamos una mirada graciosa, creo que mi cara se disculpaba silenciosamente por ocupar su tiempo, y mientras él subía esas gradas de piedra de espaldas hacia mi, en el camino a nuestra casa, él se rió moviendo su cabeza a la derecha e izquierda (de la misma forma, yo moví mis hombros arriba y abajo)

Escrito en la azotea de mi casa en Lima, Perú 19 de Enero del 2009, Dedicado a Mike E. Siluk.